La Ruta del Silencio serpentea por el corazón del Maestrazgo turolense a lo largo de 63 kilómetros donde el asfalto, las rocas y el vacío parecen haberse puesto de acuerdo para regalar algo difícil de encontrar hoy: quietud absoluta. No es solo una carretera panorámica. Es un trayecto que atraviesa formaciones geológicas talladas durante millones de años, pueblos medievales que apenas suman un puñado de vecinos y miradores desde los que el horizonte se pierde sin prisa. Quienes la recorren —en coche, en moto o con más calma de la habitual— descubren una Aragón que resiste al ruido contemporáneo, conservando intacta esa autenticidad que las guías turísticas prometen y pocas veces cumplen.
¿Dónde empieza exactamente la Ruta del Silencio en Teruel?
Punto de inicio oficial en Ejulve
El kilómetro cero se encuentra en Ejulve, un municipio pequeño de la comarca del Maestrazgo donde las casas de piedra y las calles estrechas anticipan lo que viene después. Desde aquí arranca la carretera A-1702, esa cinta de asfalto que irá trepando, girando y descendiendo durante los siguientes sesenta y tantos kilómetros. Merece la pena tomarse unos minutos antes de salir: repostar, comprobar el mapa, quizá desayunar algo en el único bar del pueblo. La señalización está clara y cualquier viajero, ya venga en turismo o sobre dos ruedas, encontrará sin problema las indicaciones hacia la ruta.
Ejulve funciona bien como punto de partida porque ofrece esa primera dosis de lo que caracteriza todo el recorrido: arquitectura tradicional, ritmo pausado y la sensación de que el tiempo aquí avanza con otra cadencia. No hay prisa. La carretera esperará.
Alternativas para comenzar el recorrido desde Cantavieja
Muchos viajeros prefieren arrancar desde Cantavieja, la que fue capital histórica del Maestrazgo templario. La razón es práctica: Cantavieja tiene más servicios. Hoteles, restaurantes, tiendas. Si llegas la noche anterior y necesitas alojamiento, encontrarás opciones que en Ejulve simplemente no existen.
Empezar desde Cantavieja implica hacer la ruta en sentido inverso, lo cual no supone ningún inconveniente. Las vistas son igual de rotundas en ambas direcciones. Y antes de ponerte en marcha, puedes dedicar un par de horas a pasear por su plaza porticada, asomarte a las murallas medievales o perderte por callejuelas donde cada piedra acumula siglos de historia. Esta opción encaja especialmente bien si dispones de varios días y quieres combinar la conducción con la exploración pausada de los núcleos urbanos que salpican la comarca.
Accesos desde otras comarcas del Maestrazgo
La ruta admite múltiples puntos de entrada. Desde Andorra-Sierra de Arcos existen conexiones que permiten incorporarse a distintos tramos de la A-1702, algo útil para quienes vienen desde Zaragoza o desde otras provincias aragonesas. Los accesos por Gargallo, Montoro de Mezquita o La Cañada de Benatanduz abren posibilidades para explorar segmentos concretos sin necesidad de completar los 63 kilómetros de una tacada.
Esta flexibilidad convierte la Ruta del Silencio en un destino adaptable. Puedes dedicarle medio día o tres jornadas completas. Puedes recorrerla entera o quedarte con un tramo que te interese especialmente. El Maestrazgo no impone condiciones: se adapta a tu tiempo y a tus ganas.

¿Qué ver en la Ruta del Silencio durante el recorrido?
Los Órganos de Montoro: formaciones rocosas que no parecen reales
Cerca de Montoro de Mezquita, el paisaje hace algo inesperado: se vuelve vertical. Los Órganos de Montoro son agujas de roca caliza que se elevan hacia el cielo con una regularidad inquietante, como si alguien las hubiera colocado ahí a propósito. Su nombre viene del parecido con los tubos de un órgano de iglesia, y una vez que los ves, la comparación resulta inevitable.
Esta formación geológica está declarada Monumento Natural. La erosión ha trabajado durante millones de años para esculpir estas columnas que parecen sacadas de otro planeta. Hay un mirador acondicionado desde el que se obtienen las mejores perspectivas, y merece la pena detenerse un buen rato. Los fotógrafos se vuelven locos aquí. Los geólogos aficionados, también. Y cualquiera que simplemente aprecie lo extraño y lo hermoso encontrará en los Órganos un motivo más que suficiente para haber venido.
Miradores panorámicos a lo largo de la carretera A-1702
La A-1702 va soltando miradores como quien deja migas de pan. Algunos se asoman a barrancos profundos donde corren arroyos que alimentan el río Pitarque. Otros ofrecen vistas de 360 grados sobre las sierras circundantes. Y unos cuantos simplemente te plantan frente a una extensión de bosque mediterráneo que se pierde hasta donde alcanza la vista.
Los miradores cercanos a Valloré y La Cañada de Benatanduz tienen algo especial: el silencio. Suena a tópico decirlo tratándose de esta ruta, pero es que aquí el silencio se siente físicamente. No hay ruido de fondo. Ni tráfico lejano, ni aviones, ni el zumbido constante de la civilización. Solo viento, pájaros ocasionales y tus propios pensamientos.
Para los moteros, estos miradores cumplen una doble función. Son puntos de descanso necesarios tras las series de curvas que exige esta carretera, y son también espacios donde dejar que frenos y neumáticos se enfríen mientras asimilas por qué esta ruta ha ganado fama entre quienes buscan carreteras con alma.
Pueblos con encanto: Gargallo, Montoro de Mezquita y La Cañada de Benatanduz
La Ruta del Silencio no es solo naturaleza. También es piedra labrada, calles empedradas y pueblos que conservan intacta su fisonomía medieval. Gargallo ha sido reconocido como uno de los pueblos más bonitos de España, y basta pasear diez minutos por sus calles para entender por qué. Las casas de piedra se alinean con una coherencia estética que las urbanizaciones modernas han olvidado hace décadas.
Montoro de Mezquita tiene apenas un puñado de habitantes permanentes, pero su ubicación estratégica y la hospitalidad de quienes lo habitan lo convierten en una parada memorable. Aquí las conversaciones con los lugareños surgen de forma natural, y descubres tradiciones del Maestrazgo que ninguna guía recoge.
La Cañada de Benatanduz es otro de esos rincones donde parece que el calendario se hubiera detenido hace un par de siglos. Pasear por aquí, sentarse en algún banco de piedra, quizá comer algo en un establecimiento local: todo eso forma parte de la experiencia tanto como las curvas de la carretera o los miradores.
¿Cómo hacer la Ruta del Silencio y cuál es el mejor mapa?
Distancia total de 63 km y tiempo estimado del recorrido
Sesenta y tres kilómetros. Sobre el papel, una distancia modesta. En la práctica, el tiempo necesario para completar la ruta varía muchísimo según cómo quieras vivirla. Si no te detienes en ningún punto, hora y media te bastará. Pero no tiene sentido venir hasta aquí para atravesar el Maestrazgo como si fueras a llegar tarde a algún sitio.
Lo razonable es dedicar entre cuatro y seis horas al recorrido completo. Eso permite parar en los miradores principales, fotografiar los Órganos de Montoro con calma, asomarse a los pueblos y, sencillamente, dejar que el entorno haga su trabajo. Si además quieres visitar el nacimiento del río Pitarque o explorar los estrechos de Valloré, un día entero se queda corto.
Los moteros aprecian esta carretera por sus curvas técnicas y por el desafío que supone un trazado estrecho en algunos tramos. Conducir aquí exige concentración y respeto: no es lugar para probar los límites de la máquina, sino para disfrutar de cada giro con la atención que merece.
Mejores mapas y aplicaciones para seguir la carretera panorámica
Google Maps y Waze reconocen la A-1702 y te guiarán sin problema. Eso sí: descarga los mapas offline antes de salir. La cobertura móvil en algunos tramos es inexistente o caprichosa, y quedarte sin señal en mitad del Maestrazgo puede complicarte el día.
Las oficinas de turismo de Cantavieja y Ejulve ofrecen mapas específicos de la ruta con información detallada sobre miradores, áreas de descanso y servicios disponibles. Para los más tradicionales, los mapas del Instituto Geográfico Nacional permiten situar el recorrido en un contexto geográfico más amplio y entender mejor la orografía que vas a atravesar.
Muchos moteros veteranos combinan tecnología digital con cartografía en papel. Es una precaución sensata: si falla el móvil, al menos tendrás una referencia física para orientarte.
Consejos para moteros: curvas, tramos estrechos y puntos de parada
La Ruta del Silencio se ha convertido en destino de peregrinación para moteros de toda Europa. La combinación de curvas enlazadas, paisaje y carretera técnica resulta difícil de igualar. Ahora bien: esto no es un circuito. Es una carretera pública, estrecha en muchos puntos, donde pueden aparecer coches en dirección contraria, ganado suelto o ciclistas.
Velocidad moderada. No por miedo, sino porque a ritmo tranquilo se aprecia más el entorno y se reacciona mejor ante imprevistos. Los miradores están para usarlos: para descansar, beber agua, dejar que los frenos se enfríen tras una bajada exigente.
El equipamiento importa. Protecciones completas, neumáticos en buen estado, ropa térmica si vienes en meses fríos. Las altitudes de la zona sorprenden a más de uno: lo que en el valle son 25 grados, en lo alto pueden ser 12. Conduce con precaución, respeta las normas y deja que la ruta te regale lo que tiene reservado.
¿Dónde dormir cuando decides recorrer la Ruta del Silencio?
Alojamientos en Cantavieja y la comarca del Maestrazgo
Cantavieja concentra la mayor oferta de alojamientos de la zona. Hoteles rurales, apartamentos turísticos, hostales más económicos: hay opciones para distintos bolsillos. Muchos establecimientos ocupan edificios restaurados que conservan la arquitectura tradicional sin renunciar a comodidades actuales como calefacción, wifi o baños modernos.
Establecer base en Cantavieja tiene ventajas estratégicas. Desde aquí puedes acceder a la ruta con facilidad y, si dispones de varios días, explorar otros atractivos del Maestrazgo sin necesidad de cambiar de alojamiento. Los propietarios locales suelen conocer bien la zona y comparten información valiosa: el mejor momento para visitar ciertos miradores, restaurantes donde comer bien sin arruinarte, rutas alternativas menos transitadas.
Conviene reservar con antelación durante temporada alta y fines de semana. La afluencia de moteros ha crecido en los últimos años y los alojamientos con mejor relación calidad-precio se llenan rápido.
Opciones de hospedaje en Ejulve y Montoro de Mezquita
Si buscas una experiencia más recogida, Ejulve y Montoro de Mezquita ofrecen casas rurales y pequeñas pensiones donde la desconexión es real. La oferta es limitada —estamos hablando de pueblos con poblaciones que se cuentan con los dedos— pero los alojamientos disponibles destacan por su trato cercano.
Algunos establecimientos en Ejulve están pensados para moteros: garajes seguros, espacio para herramientas básicas, anfitriones que entienden las necesidades de quien viaja sobre dos ruedas. En Montoro de Mezquita puedes despertarte prácticamente a los pies de los Órganos y fotografiarlos con la luz del amanecer antes de que llegue nadie más.
Alojarse aquí implica aceptar ciertas limitaciones. No encontrarás supermercados ni restaurantes abiertos a cualquier hora. Pero a cambio experimentarás el silencio del que habla la ruta: ese vacío sonoro que solo existe en las zonas rurales más preservadas de la provincia.
Casas rurales cerca del río Pitarque y Valloré
Las cercanías del nacimiento del río Pitarque y los estrechos de Valloré albergan alojamientos ideales para quienes quieran combinar la ruta con senderismo. Casas rurales dispersas por La Cañada y sus alrededores ofrecen contacto directo con el entorno: chimeneas para las noches frías, jardines privados, vistas a las montañas que bordean el Maestrazgo.
Algunos establecimientos han montado paquetes que incluyen guías para visitar el nacimiento del Pitarque, una surgencia de agua que complementa la experiencia de la ruta. La zona de Valloré atrae a quienes buscan aislamiento auténtico y están dispuestos a sacrificar comodidades urbanas a cambio de paz absoluta.
Estas opciones encajan bien para escapadas de varios días. Familias, grupos de amigos o parejas que quieran hacer de la Ruta del Silencio parte de una inmersión más larga en las comarcas del Maestrazgo y Andorra-Sierra de Arcos encontrarán aquí su base perfecta.
¿Cuándo es la mejor época para hacer la Ruta del Silencio?
Condiciones climáticas en las comarcas de Teruel
El clima del Maestrazgo turolense es continental con influencia mediterránea. Traducido: inviernos fríos de verdad, veranos cálidos pero tolerables gracias a la altitud. Entender esto resulta clave para elegir cuándo venir.
Los inviernos complican las cosas. Temperaturas bajo cero, nevadas ocasionales, placas de hielo en la A-1702. Para los moteros, prácticamente un veto. La primavera trae el despertar del paisaje: campos verdes, flores silvestres, temperaturas entre 10 y 20 grados. Condiciones ideales. El verano ofrece días largos y luminosos, aunque en las zonas más bajas el termómetro puede superar los 30 grados durante las horas centrales. El otoño tiñe los bosques de ocres y rojizos, regala temperaturas suaves y una luz especial que los fotógrafos persiguen. Quizá sea la estación más fotogénica de todas.
Temporada ideal para disfrutar de La Cañada y los miradores
Entre mayo y octubre se concentran los mejores meses para recorrer la ruta. Las condiciones meteorológicas son estables y predecibles, lo que permite planificar con confianza.
Mayo y junio tienen ventajas particulares. La Cañada y los campos lucen su verde más intenso gracias a las lluvias primaverales. El río Pitarque alcanza su máximo caudal tras el deshielo. Las temperaturas invitan a detenerse largo rato en los miradores sin pasar calor ni frío.
Septiembre y octubre ofrecen otra ventana excelente. Las multitudes veraniegas han menguado, los colores otoñales transforman el paisaje y las temperaturas siguen siendo agradables. Para quienes buscan tranquilidad, estos meses resultan perfectos. Las horas doradas del amanecer y el atardecer ofrecen condiciones de luz que justifican por sí solas la visita.
Recomendaciones para moteros según la estación del año
Primavera: prepárate para cambios meteorológicos bruscos. Una mañana soleada puede convertirse en tormenta a mediodía. Lleva ropa de abrigo extra e impermeable. No te confíes.
Verano: evita las horas centrales del día si puedes. Lo más sensato es salir temprano, cuando el aire todavía está fresco, o esperar a que el sol afloje por la tarde. El cuerpo agradece la ropa que transpira y una cantimplora a mano; el calor acumulado bajo el casco pasa factura si no te hidratas.
Otoño: el firme pide más atención de la habitual. La hojarasca acumulada en las curvas, sobre todo en los tramos de umbría donde apenas da el sol, se convierte en una trampa resbaladiza. Un vistazo al parte meteorológico antes de arrancar no está de más, porque lo que ves en una ladera soleada tiene poco que ver con lo que te encuentras al otro lado del monte.
Da igual la época del año que elijas: circular con cabeza marca la diferencia entre volver con ganas de repetir o llevarte un susto. Esta carretera tiene todo lo que hace falta para quedarse grabada en la memoria, y no hace falta forzar nada para que eso ocurra.


